Mensaje de Jacquie

Siempre pensamos que aportamos de manera sistemática a cada alma que se nos aproxima, que como dice un refrán milenario de la tribu Ashanti de África , “se necesita todo un pueblo para educar a un niño”. Nos sentimos parte importante de esa comunidad que está decidida a dejar el mundo mejor de lo que lo encontró.

Siempre pensamos que si no tenemos pasión para realizarnos, no podremos luchar con la determinación que requiere el caminar para cumplir un sueño y como dice Goethe de una manera sutil e inteligente, no solamente se hace preciso “tratar a un ser humano como es, sino que esencialmente es, tratarlo como podría llegar a ser y podría convertirse en lo que estaba llamado a ser “ .

De qué nos damos cuenta ….

Educar es transformar, que educar con amor es forjar un legado, es dejar un impacto, es apropiarse de sus dones y habilidades, es permitirse y permitir a sus colegas, a sus estudiantes que se apropien de las suyas. ¡Es permanecer en el tiempo!

Necesitamos convicción y valentía para hacerlo, que el vivir cada día su propio afán nos permite avanzar; que entender un proceso que nunca más va a detenerse, es aceptar el reto, de una entrega apasionada, que con sus aciertos, errores, cicatrices, heridas, se abre un camino de sabiduría que nos lleva lejos.

Vives un proceso que te sorprende, con un espíritu de aventura que desafía el ego y resuelve problemas con creatividad; que evalúa y reflexiona cada día, viviendo el presente y el futuro, rehusándose a ser parte de la audiencia, animándose a ser protagonista apasionado/a, capaz de proponer con alegría, lo que ésta Gran tarea demanda de todos aquellos que somos parte, de un movimiento que hace la diferencia entre acompañar en su desarrollo a un ciudadano común y a otro empoderado que va a dejar huella.

Como dice Freire y Back la teoría ilumina la práctica….
Todos los actores de la Comunidad JK confiamos en nuestras propias capacidades, podemos superar y salvar obstáculos, somos seres integrales innovadores, dispuestos aprender a través de la racionalidad, de las emociones y de la corporalidad.

El nivel de consciencia que puede lograr una persona desde tempranas edades puede potencializar acciones de convivencia, de reflexión que encierra el mensaje profundo, que el mundo necesita las manos de todos. Necesita de las comunidades que se interesen por el otro y el bien común, que les importe lo que piensa cada actor de ese sistema, que les importe la opinión de cada niño, de cada joven, que al convivir, convencidos piensen que vale la pena un espacio de tierra, un árbol, un bosque, la vida que se da, en fin; que se puede materializar con cada acción ese mundo ideal que queremos.

Nos damos cuenta, que en este Proyecto educativo el liderar, el compartir es preponderante y  esencial, porque cada miembro, desde su propio rol, decide transformar el mundo. Es así que nace el lema “Aquí cambiamos el mundo”, lema que caló profundamente en nuestro pensamiento, que surgió de un proceso colaborativo de construcción, que coincidentemente movió a 12 personas que unidas comenzaron a vivir un proceso que no se detuvo ni se ha detenido hasta ahora, que mirándonos ahora, no solamente crecimos en número, sino en formas de vida que mueven a 150 profesionales educadores y administrativos, 791 estudiantes con 600 familias que han confiado y son parte de una convivencia pacífica, que no deja de soñar y marca un destino innovador en su proceso que nunca va a morir.

Nuestro acierto es pensar que se pueden hacer las cosas a pesar del pronóstico desatinado, inoportuno que algunas personas en ciertos momentos te podrían insinuar.

Nuestro acierto ha sido creer que a pesar de que no cuentes con las habilidades y la experiencia suficientes y no cuentes con todo el dinero que requieres, de a poco y con persistencia puedes llegar a descubrir que los sueños se alcanzan, pero que sin decisión, sin esfuerzo y sin carácter, se esfuman como el agua entre los dedos, porque si esperamos estar listos, estar preparados, los mejores momentos podrían tardar demasiado o simplemente no alcanzarlos jamás.

Nuestra consciencia de imperfección, nos ha permitido darnos cuenta que los retos no terminan, que las metas alcanzadas se convierten en procesos de un nuevo camino a seguir, de un nuevo desafío a alcanzar.

Sin desengaños, sin errores y sin desaciertos los éxitos no llegan, están fuera de probabilidad, se pierde la esencia que te hace real, audaz y valiente para construir puentes de oro, de valor para persistir en el propósito de realizarnos con amor y pasión por lo que queremos alcanzar y vivir.